
A Special Order
Season 2 Episode 1 | 51m 32sVideo has Closed Captions
A secret Iranian commission tests Velvet. Clara faces love, rivalry and doubt.
elvet receives a secret commission from the Iranian ambassador. Clara battles love, rivalry and doubt as Raul fights for his life and new arrivals shake the galleries.
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A Special Order
Season 2 Episode 1 | 51m 32sVideo has Closed Captions
elvet receives a secret commission from the Iranian ambassador. Clara battles love, rivalry and doubt as Raul fights for his life and new arrivals shake the galleries.
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Learn Moreabout PBS online sponsorship♪♪ ♪♪ ♪♪ -Madre Mía.
-Oye, qué raro, ¿no?
-¿Pero a qué no, a qué no juega esta gente?
-Pues no sé, pero te digo una cosa.
Allí, tiendas pocas.
Lo que más, mercadillos hay al aire libre.
-Cuando llueva allá no te... -Allá no llueve.
-¿No?
-No, bueno, lo sé por una vecina de París que... que era de allí, no hablaba ni francés ni español, eso sí, cocinaba... -¡Huy, qué hambre!
Por favor, qué cocinaba, que yo me muero de hambre.
Estofados de carne con arroz, sobre todo.
Con decirte que yo me saltaba la siesta para seguir comiendo.
Creo que su marido era espía.
-A ver si, a ver si nos han traído aquí para... -¿Os queréis dejar ya de bobadas?
Nos han traído aquí para algo que tenga que ver con lo nuestro, con moda y nada de ni de mercadillos, ni de estofados ni de espías.
-Bueno, mujer, tampoco hay que ponerse así.
-Ya verás, si él sabía que teníamos que haber salido todos juntos de las galerías.
Es tardísimo.
-Mira, por ahí viene un coche.
-No, pero ese no es el de Sergio.
-Porque está ahí Elena.
♪♪ -Ya hemos llegado.
-Todavía me cuesta creer que estemos juntos de nuevo.
-Pero esta vez, va a ser para siempre.
♪♪ -Mi amor, estamos en un consulado.
Si sigues así, voy a tener que pedir asilo diplomático.
-Ni por esas te vas a librar tú de mí.
-Pues sí que se han reconciliado, ¿eh?
Calentito, calentito.
-Voy a llamar.
-Pero, mujer, que está Sergio ahí, ya.
-Es tardísimo.
-Pero ¿por qué tiene tanta prisa?
-Me voy.
-Llámame cuando salgas.
-Sí.
-Clara, ¿qué te pasa?
[timbre] -Nada, que en los negocios el que llega tarde debilita su posición, -Pero que todavía no sabemos de qué se trata.
-Lo siento.
Lo siento, con el frío me costó arrancar el coche.
-Y salir de él, ¿no?
-Bueno, ya estamos todos, ¿no?
-Cómo te sienta el azul, bonita.
[risilla] -Hola, buenas.
Veníamos de las Galerías Velvet.
Teníamos una cita con... -Con... -Con alguien de la embajada.
-Su Excelencia los está esperando.
-No quisieron darnos más detalles.
-¿De verdad?
♪♪ Pueden esperar por aquí.
Tomen lo que gusten.
Bienvenidos.
-Gracias.
-Gracias.
-Esto es caviar.
-Sí, dicen que el caviar persa es el mejor caviar que hay en el mundo.
El esturión sevruga está muy bueno, pero dónde está el esturión beluga, que se quite lo demás, la verdad.
Bueno, todo esto me lo ha dicho Raúl yo nunca lo he probado, la verdad.
-Pues qué mejor ocasión que esta, ¿no?
-Yo es que por la mañana prefiero dulce, la verdad.
-Esto es dulce.
♪♪ -Su excelencia, el embajador Omar Ahmadi.
-Buenos días.
-Encantado, muchas gracias por venir.
-El placer es nuestro.
-Estarán sorprendidos por nuestra llamada.
-Bueno, en realidad estamos expectantes.
-Pues bien, la familia real iraní quiere que les traslade un encargo con cierta urgencia.
-¿La familia real?
-¿Y de qué se trata?
-Necesito que cierren Galerías Velvet un día al público para presenciar un desfile privado.
-¿Podría ser un poquito más concreto, por favor?
-No.
Alguien importante quiere ver una selección de los mejores vestidos diseñados por Velvet a lo largo de los años, y así hacerse una idea de lo que pueden llegar a ofrecer.
-Bueno, Velvet ya ha demostrado en muchas ocasiones que es un referente de moda a nivel internacional.
-Bueno, a lo mejor no tan internacional como usted se cree.
-Entonces lo que usted quiere es un desfile a puerta cerrada.
-Eso es.
-Entonces tenemos que informarle que Velvet solo ha cerrado una vez en su historia, y eso hace ya 15 años.
-Pues si ha cerrado una vez, puede cerrar dos.
-¿Pero sabe que eso es un problema para nuestros ingresos?
No podemos permitirnos no tener ventas un día.
-Bueno, pero siempre podríamos acondicionar una zona y convertirla en una estancia privada, si a usted le parece bien.
-Tiene que estar completamente cerrado.
Es cuestión de seguridad.
Si me dicen cuánto cuesta mantener las galerías cerradas, mañana... -¿Mañana?
-¿Mañana el desfile?
-Sí, la persona que ha hecho el encargo llega esta misma noche.
-Muy bien.
-No, eso es imposible.
-No, es demasiado precipitado.
No, no podemos organizarlo con tan poco tiempo.
-Sí tenemos tiempo.
Solo depende, como ha dicho su excelencia, del dinero que estén dispuestos a pagar.
-Ya, pero, Clara, mañana resulta que tenemos otro evento fijado.
-¿Qué?
-Si me permite, señorita, prefiero discutir esto con su director que me parece que tiene más información que usted.
-Ah, pues, me parece muy bien.
Hable conmigo, entonces.
Yo soy el director.
¿Dónde quiere que nos reunamos?
-¿Es usted el director?
-Bueno, yo prefiero decir directora, pero sí.
¿Le sigo?
-Por aquí, por favor.
♪♪ -Qué tensión, ¿no?
-Por supuesto que puedo cerrar las galerías para su desfile privado, pero entenderá que siendo mañana sábado, pues, a lo mejor es un poco elevada la tarifa.
-Anote una cifra.
Que sepa que hubiera pagado el doble.
-Pues yo habría aceptado por la mitad.
¿A qué hora les esperamos mañana?
-Podemos aparecer en cualquier momento, he pagado por todo el día.
-Perfecto.
Vamos, el desfile a puerta cerrada será mañana.
-Pero, Clara... Que no podemos organizar algo tan importante de un día para otro.
-Y ni siquiera sabemos para quién.
¿O sí que lo sabemos?
-No, pero da igual.
Lo vamos a conseguir porque podemos conseguirlo.
Lo importante es que mantengamos la calma.
¡Vámonos!
-Clara, Clara.
¡Clara!
Te he dicho que mañana tenemos otro evento.
-Es que no sé ni de qué me hablas.
-Oye... Bueno.
-Es que no me has dejado explicarme, Clara.
-A ver, tú, ¿desde cuándo organizas eventos en las galerías?
-Lo que te estoy intentando explicar es que está yendo todo demasiado deprisa.
-¿Qué dices?
-Que me caso.
-¿Cómo?
Hombre.
¡Felicidades, Sergio!
-Casarse es lo más maravilloso que existe.
Felicidades.
-Muchas gracias.
-¿Y qué quieres hacerlo en las galerías?
-Pues, no.
Lo que quería era celebrar la pedida.
-Es que no es un club social, no puedes hacer lo que se te antoje.
-Lo sé, y por eso mismo he avisado a Ana.
-¿Y la boda cuándo será?
-Pues mañana fijaremos la fecha definitiva en el convite, y sobra decir que estáis todos invitados, por supuesto.
-Muchas gracias.
-Muchas gracias.
-Gracias.
-Y en cuanto a eso, pues, no te preocupes porque ya encontraré una solución.
-Y ahora deberíamos irnos, porque como no empecemos con el desfile, vamos allá.
-Sí, por favor.
Venga, el tiempo es oro.
Clara, Clara, ¿te vienes?
-No, no.
Id yendo vosotros.
-¿Sí?
Sergio, mira, si quieres yo te puedo... Te puedo ofrecer mi casa.
-No, muchas gracias.
-Buenos días, buenos días.
Señorita, veamos estos vestidos.
¡Oh, divinos!
Al perchero.
¿Dónde está el tafetán de mis corpiños?
-Lo acabamos de llevar al taller.
-Lo quiero ver ahora mismo en los probadores que tengo las clientas a punto de llegar.
Oh, mi Lord.
Monsieur.
♪♪ Cuánta armonía.
Qué perfecto es todo.
Ya estoy aquí.
Muy bien.
-Te quiero, Raúl.
Amor mío.
[jadeos] No corras.
-¡No!
-Raúl.
Raúl.
-¡Oh, no!
¡No, no!
¡No, no!
-Raúl, es una pesadilla.
Es una pesadilla, tranquilo.
Te voy a dar un poquito de agua, ¿vale?
-Buenos días.
-¿Dónde va con eso?
Ni se le ocurra dejarlo aquí, fuera.
No quiero nada de nadie.
¡Fuera!
-Discúlpele que está un poquito nervioso.
-El doctor pasará a verle enseguida.
-Gracias.
-Agua.
De verdad, Raúl, tienes que tranquilizarte.
No puedes seguir así.
-Todo por culpa de ese gitano... ...y sus estúpidos celos.
-Pobre Rafael.
-¿Pobre Rafael?
-Sí, porque viene todos los días al hospital a verte y te trae flores para disculparse.
-¿Disculparse?
No quiero volver a escuchar su nombre.
¿Lo has entendido?
-De acuerdo, no te preocupes.
[golpes en la puerta] -Buenos días.
-Buenos días.
-Necesito que salgan unos minutos, por favor.
-Sí, estaremos esperando en la puerta.
-No nos vamos a mover de aquí.
-El que seguro que no se mueve de aquí soy yo.
-Bueno, ¿cómo se encuentra hoy?
Ya tenemos el resultado de las pruebas.
Entiendo cómo se siente, pero es necesario.
-¿Y bien?
-Al parecer, el impacto de la caída ha dañado... -¿Voy a volver a caminar?
♪♪ [suspiro] -Pues yo creo que el último que tenemos que perder es la esperanza.
De verdad, yo estoy convencida de que se va a curar.
¿Tú?
-Pues me encantaría decirte que yo también.
Pero es que no ha progresado nada en un mes y medio, ¿no es como para ponerse en lo peor?
-Pues mira, yo tenía una tía de 72 años que le pasaba lo mismo, y de repente un día se levantó y se puso a andar.
-Pero, Paloma, eso tuvo que ser un milagro.
-Pues yo creo en los milagros, chica.
¿Qué le voy a hacer?
♪♪ -Lo siento, no he podido llegar antes.
¿Ha entrado ya el médico?
-Sí, está con él dentro.
-¿Hay algo que me queráis decir?
-No, es que acaba de entrar una enfermera con una silla de ruedas en la habitación.
-Doctor, ¿cómo está?
-¿Cómo está?
-Me van a disculpar, pero el paciente me ha pedido confidencialidad.
-Pero es que son malas noticias.
-A ver, lo único que puedo decirles es que el señor de la Riva va a necesitar todo su apoyo durante los próximos meses.
-¿Podemos pasar a verle?
-Claro, por supuesto.
♪♪ -Raúl.
-Dejadme en paz.
No quiero ver a nadie.
-Da igual lo que digas, nos vamos a quedar a tu lado.
-¡Fuera de aquí, por favor!
-Solo queremos ayudarte, Raúl.
Sí, por favor.
Tienes que ser fuerte.
-Hola.
-Tengo mucho miedo.
♪♪ Me tienen que operar.
-Pero eso es una buena noticia.
Eso quiere decir que te vas a recuperar.
-Claro.
-Nadie me asegura que pueda volver a andar después de la operación.
Yo no soy nada sin mis piernas.
Yo no soy nada.
-No digas eso.
♪♪ [sollozos] -Déjamelos aquí colgados.
Gracias.
-Primo.
-Dime.
-Mira que estaba yo pensando... Bueno, a lo mejor me meto yo en terrenos donde no me incumbe, pero si a lo mejor ponemos desde, desde la primera planta de las galerías tiramos como un, como un tul como estos o una gasa que caigan que le puede dar un toque exótico al... Me voy, ¿no?, de aquí, porque estoy haciendo el ridículo.
-No, no, no.
Qué va, qué va.
Al contrario, me parece una idea buenísima, vamos.
¿Quién te ha visto y quién te ve, Pedro Infante?
En 12 horas vas a convertir Velvet en Salomé.
-Sí, sí, sí, eso, en Salomé.
No, pero es verdad, es verdad que yo me noto, me noto diferente, primo.
No sé, como... Esto tiene la sensación de que te acercas al Pedro que don Emilio siempre quería que fuese.
-A la vejez, viruela, señor Infantes.
[risas] ¡Cómo se le echa de menos!
¿Eh?
-Pero es verdad, es verdad que me noto, me noto diferente, me noto como más, como con más aplomo, con más autoridad.
-¿Y a qué esperas?
-¿Por qué?
-No sé, ¿cuántos meses llevas sin ver a la chica esa de correos?
-Ah.
-¿Uno?
-Dos.
-Dos.
Un hombre con más aplomo se presenta ahí en correos y sanseacabó.
-Oye, y Marie, ¿cómo está?
-Pues muy bien.
¿Sabes que nos hemos casado?
-¿Y Raúl?
¿Sabes...?
¿Sabemos algo?
-Pues no, no lo sé.
Estoy esperando a Marie a ver si llama desde el hospital.
[timbre telefónico] Mira.
[timbre telefónico] -¿Sí?
Marie.
¿Stephanie?
-¿Quién?
-Es que creo que os voy a confundir toda la vida.
La hermana de Marie.
-Pero ¿que está aquí en España?
-No lo sé.
Sí.
Oye, oye, oye, piensa lo que te he dicho.
-Sí.
-¿Va todo bien?
Mujer, pero no llores.
¿Qué ha ocurrido?
Sí, sí, sí, en cuanto venga yo le digo.
Pero ¿seguro que no te puedo ayudar yo?
Está bien, Está bien, Está bien.
Au revoir, au revoir, Stephanie, au revoir.
♪♪ -Gracias.
-Chicas, ir subiendo vosotras.
Voy a hablar un momentito con Pedro.
-¿Estás bien?
-Sí.
-Sabes que estamos arriba para lo que necesites.
-Sí.
-¿Qué ha pasado?
-¿Tienes un minuto?
♪♪ Al salir de la embajada he ido a ver a Raúl.
-Sí.
-Es posible que no vuelva a andar.
♪♪ Le operan pasado mañana.
-Pues si lo operan, entonces ahí hay posibilidades.
No está todo perdido.
Lo último que tiene que perder Raúl es la actitud.
Mira a tu hermana.
Rita nunca se rindió.
-Cuando se despierte, le va a estar esperando una silla de ruedas.
¿Cómo le vamos a pedir que no se rinda?
-Mira, vamos a hacer una cosa.
Ayúdame.
Ayúdame, yo tengo ya todo... Tengo ya toda la organización del desfile ya muy avanzado.
Va a salir, va a salir va a salir espectacular.
-Más nos vale.
-Vamos a recuperar a Raúl.
-Vamos a sacarle del hospital antes de que lo operen.
-¿Qué dices?
-Que lleva un mes y medio ahí, que se tiene que encontrar realmente con quién era o con quién es.
-¿Sí, tú crees?
¿Le vamos a sacar del hospital?
-¿Quién es Raúl De la Riva en el hospital?
Si no es nadie.
Si su mejor medicina es esto, es Velvet.
-Sí.
-Yo me voy a encargar.
¿Vale?
-Sí.
-Y va a salir todo bien.
Venga, vamos.
Ya está.
-Sí.
Gracias.
-De nada.
♪♪ -Buenos días, Paloma.
-Ay.
Ay, doña Macarena, lo siento.
Discúlpeme, se nos ha ido el santo al cielo.
-Tranquila, esperaré lo que haga falta.
Este asunto es prioritario para mí.
-Muchísimas gracias, se lo agradezco.
¿Por qué no la espera en la sala de reuniones?
Voy a buscarla y la traigo ahora mismo.
-Claro, claro.
-Gracias.
-Clara, está aquí doña Macarena para la reunión, la madre de Sergio.
-Ay, Dios.
Se me había olvidado la reunión.
¿Cómo estoy?
¿Se nota?
-No, casi no se nota.
-¿Está sola o ha venido con Sergio?
-No, ha venido sola.
-Es que todavía no le ha dicho nada.
[suspiro] -Ánimo.
-Sí.
Ay, Macarena, disculpa la espera.
-No te preocupes, tengo todo el tiempo del mundo.
-Siéntate.
Ay, pues, yo tengo muy buenas noticias.
A Ana le ha hecho mucha ilusión tu propuesta.
-¡Bravo!
-Sí.
Me ha dicho que le parece una idea fantástica lo de Sevilla, solo queríamos preguntarte si ya tienes el local o quieres que te ayudemos a buscarlo.
-Pues, la verdad es que queda todo por hacer, pero me encantaría que pudiéramos hacerlo juntas.
Tengo mucho que aprender de vuestros centros para llevar con éxito la franquicia de Velvet.
-Justo habíamos pensado que estaría bien que vinieras a trabajar con nosotros a Velvet Barcelona para que conocieras bien el funcionamiento de la empresa desde dentro.
-Me parece una idea magnífica.
Pero, pero tengo que hablarlo antes con Sergio.
-Sí.
Bienvenida a Velvet.
-Muchas gracias.
-Todo tuyo.
♪♪ -Con este, ¿no?
-No, con ese, no.
-Disculpad.
¿Podemos hablar?
-Sí, claro.
-Bueno, yo lo dejo todo en tus manos.
-Vale.
¿Pasa algo?
-Mi sobrina Juliette está fuera de la escuela de moda.
-Ah, bueno, mujer, pero no te lo tomes así.
Esa escuela es muy exigente.
Seguro que consigue entrar en alguna otra.
-Que no, Jota.
Que no.
Que no es que no la hayan aceptado, es que la han expulsado.
-¿Cómo que la han expulsado?
Pero si Juliette vale muchísimo.
-Pues por mala conducta, por lo visto.
-¿Qué?
Pero si esa chica es un ángel.
-Pues no sé qué es lo que ha pasado porque mi hermana no me lo ha querido contar, pero no sabes cómo lloraba.
-Bueno, mujer, pero ya sabes cómo son los padres con los disgustos de los hijos.
No le des mucha importancia.
-Qué no, Jota.
Que conozco a mi hermana perfectamente.
Me llamaba para pedirme ayuda, solo que al final no ha querido contarme nada.
-Pues que se venga a España.
-¿Contigo y conmigo?
-Sí, si tu hermana está tan agobiada y ella se queda con el año perdido, que se venga a Velvet y nos eche una mano.
-¿Será buena idea?
-Pues no sé, pero a esta chica ya le habrá caído su sambenito.
Que te lo digo yo, que te etiquetan y no levantas cabeza.
Yo, en Porrillos, estuve a punto de ser el tonto del pueblo.
Y no era tonto, era distinto.
-Especial.
-Eso.
-No sé, igual, pues, desde la distancia ha conseguido ver las cosas de otra forma.
-Sí, sí, tú llámala y ni que sea que se venga dos semanas.
Pero que salga de ahí.
-Pues sí.
Pues sí, llamaré a mi hermana.
Gracias, amor.
-A ti.
♪♪ -Asegúrate de que no te dejas nada.
♪♪ ¿Qué hay?
[tintineo] ♪♪ -¿Has visto cómo se retuerce ese?
Que se está chupando el codo.
-No digas nada, que te captan.
-¿Pero tú sabes hacer eso, David?
♪♪ ¿Tú sabías que existían sitios como este?
-El negocio del espíritu.
Puro teatro para sacarle los cuartos a la gente necia.
♪♪ Vamos.
Vamos, por aquí.
♪♪ Y de todos los cantamañanas, estos dos se llevan la palma.
-Papá, que te van a oír.
-¿Qué hay?
[hablan idioma extranjero] -Oh, muy bien.
-Papá, di algo.
Inglés, no es.
¿Francés?
-Gurú Maharishi Vasanta Lao.
-Gurú Maharishi Vasanta Lao.
-Orad y meditad en solitario.
Porque sin oración, no hay paz verdadera.
Y sin meditación, no hay conocimiento.
Después venid a verme.
Los dos.
Pasad.
-Podéis salir.
Maharishi Guru.
-Guru.
-Guru Maharishi.
-Tú con estos dos le das al tantra que no veas, ¿no?
-Debo perdonarte una y otra vez.
-Si eres tú la que no perdona ni una.
-¿Y tú quién eres?
-Lourdes, Lourdes Otegui.
-Tu madre y yo éramos muy amigas hace tiempo.
[risa] Qué lejos queda todo aquello.
-¿Mi madre?
No me la imagino en un lugar así.
-No la juzgues.
No todo el mundo tiene la capacidad de cambiar y volar alto.
Tienes que reconciliarte con tu madre.
Ella te llevó en su vientre, te dio la vida, hasta que no estés en paz con tus procreadores, no podrás procrear en libertad.
Debes hacerlo, cueste lo que cueste.
-No quiero que Lourdes salga con ideas confusas respecto a la procreación.
¿Podemos pasar al asunto que nos ocupa?
Bien, te hemos traído un poco referencias de lo que creemos que puede funcionar.
Faltaría la faja promocional, y esta tarde me darían los ejemplares corregidos.
-Me temo que no hay tiempo para fajas.
Las necesito el lunes.
-Eso es materialmente imposible.
-Lourdes, que no te engañen.
En la vida no hay nada imposible.
Querer es poder.
-Muy bien, no voy a volver a entrar en lo del karma.
-El martes me voy a la India.
Estaré fuera tres meses.
Tenemos que afrontar esta situación como un ahora o nunca.
-Pues, entonces a lo mejor sería conveniente que tuviéramos una reunión y así no dejábamos ningún fleco suelto.
-Ahora tengo todo el tiempo del mundo.
Seguro que juntos trabajamos más rápido.
-Yo me refería más bien a una reunión, tú y yo, los dos solos, y así podríamos profundizar en tus teorías.
-Está bien.
Entonces, por ahora, seguimos adelante con los ejemplares, abandonamos la idea de las fajas y quizá pueda posar para algún cartel.
-Yo me encargo.
Creo que podré captar la esencia a la perfección.
-No me cabe la menor duda.
Maharishi Guru.
-Guru Maharishi.
-Adiós.
♪♪ -No, no se preocupe, de verdad.
Yo reclamo los pedidos ahora mismo.
De verdad, gracias.
Gracias a usted.
Adiós, adiós.
Vaya día llevo, madre mía.
-Disculpe, señorita.
-¿Sí?
-Venía a ver a don Enrique Otegui.
-Pues, es que ahora mismo no está.
Yo soy Paloma, soy su secretaria.
Bueno, en realidad soy la secretaria de todo Velvet.
¿En qué puedo ayudarle?
No, no se preocupe.
No, no se preocupe.
Lo siento.
No, no, no.
-No se preocupe, yo lo recojo.
[timbre telefónico] ¿No lo coge?
[timbre telefónico] -No es nadie importante.
-¿Se puede saber qué haces ahí agachada?
[timbre telefónico] ¿Y por qué nadie coge el teléfono?
[carraspeo] [timbre telefónico] -Tiene una visita.
-Soy Julián, señor Otegui, de la Editorial Leo.
Le traigo las pruebas de impresión con las correcciones de la señorita Samira.
-Tenía usted cita conmigo dentro de media hora.
-Lo siento, es que no sabía cuánto iba a tardar en llegar y me he adelantado un poco.
[timbre telefónico] -A mi despacho.
[timbre telefónico] [portazo] [timbre telefónico] -¿Sí?
Perfecto, me cortas todo el momento mágico para nada.
-Mierda.
¡Sarah!
¡Elaine!
♪♪ [habla en otro idioma] [hablan en otro idioma] -¿Ocurre algo, señor?
-No.
Quiero un vuelo para España lo antes posible.
Sin fecha de regreso.
No return.
Gracias.
Ya sabe cuánto tiempo voy a necesitar para parar esta nulidad.
-Hemos hecho todos los cambios.
-Sí.
Sí, lo estoy viendo.
Y no está mal.
Debo reconocer que no está nada mal.
Pero me temo que no tengo buenas noticias.
Voy a necesitar que estén listos 40 ejemplares definitivos para dentro de tres días.
-¿Tres días?
Eso es imposible, señor Otegi.
Las imprentas y sus procesos... -Sí, sí, y yo lo entiendo perfectamente.
Pero la autora se va de viaje a la India, y no tenemos margen.
¿Y puedo presentar un libro sin libro?
Creo que no, así que va a tener usted que buscarse la vida.
-Señor Otegui, usted tiene que entender que las imprentas... -Tú tienes que entender, muchacho, que si la editorial quiere aprovechar este libro para su relanzamiento, voy a necesitar esos 40 ejemplares.
-¿Y qué hay de la faja comercial?
-La faja para las abuelas.
Usted preocúpese del libro y déjeme a mí cómo publicitarlo.
Cualquier cosa que necesite, póngase en contacto con mi secretaria.
-¿Con su secretaria?
-Sí, con la señorita con la que estaba usted agachado ahí fuera.
Es una fiera.
-¿Cómo?
-Como secretaria, digo.
-Claro.
Claro, claro.
Sí.
-Muy bien.
Pues cuento con usted.
-Bien.
Haré todo lo posible, señor Otegui.
-Por supuesto que lo hará.
Porque si no, tendré que tomar decisiones desagradables.
Paloma -¿Sí?
-Échele una mano a Julián con todo lo que necesite.
Tres días.
-Sí.
Sí.
Casi que le voy a dejar mi número de teléfono por lo que don Enrique pueda necesitar.
-Por supuesto.
Sí, sí, sí, sí.
Y tranquilo, ¿eh?, que... Mucho ruido y pocas nueces.
-Ya.
Bueno, yo le voy a dejar mi tarjeta y listo.
-Claro, déjeme todo lo que necesite.
-Aquí tiene.
-Sí.
-Muchas gracias por todo.
-Gracias a usted.
¿Le puedo ayudar en alguna cosa más?
-¿Cómo?
-No, si necesita un taxi o una corbata.
¿Un café?
-Un café... Tal vez otro día, tengo mucho trabajo que hacer.
Gracias.
-Estoy aquí para lo que necesite.
-Gracias.
-Ya sabe dónde encontrarme.
-¿Era Julián?
-¿Lo conoces?
-Sí, era el asistente personal de Mateo cuando trabajaba en la redacción en Madrid.
-Pues ahora trabaja en una editorial y no sé qué enredos se lleva con Enrique.
-Cuando estaba enamorada... -¿De Julián?
-Julián ni que Julián.
El imbécil de siempre.
Que por cierto, seguimos sin noticias de este, ¿no?
Es que, ¿ves?
Ni la nulidad le importa.
Ha decidido largarse a Londres, y si te he visto, no me acuerdo.
♪♪ ♪♪ -Buenas, Julito.
♪♪ Hola.
Uy, perdón.
-Ay.
-¿Te he asustado?
-Hola.
¿Qué haces aquí?
-Te he traído unos bombones.
-Gracias.
-De nada.
-Yo no te esperaba.
-Ya.
Bueno, es que necesitaba un poquito de tiempo.
-Ya.
-Bueno, es que nuestro diseñador, Raúl de la Riva, ha tenido un problema de salud y... Está bien, ¿eh?
Pero que tenía ganas de verte.
-¿Tienes ganas de verme a mí?
-Sí.
Sí.
Bueno, también, porque venía... Venía por las cartas de Rita, que no sé si se quedan.
-Ah, sí.
Alguna queda.
¿Te animas?
-Pues gracias.
-De nada.
Bueno, a ti, por, por los bombones.
Sí.
-Son de chocolate, no sé si... -Me encantan.
-¿Ah, sí?
Me voy.
-Bueno.
-Di... -¿Sí?
-¿Te apetece tomar algo?
-¿Yo?
-Sí.
-¿Ahora?
-Tampoco hay mucha gente aquí.
-Ya.
[risa] Vale.
Pero es que me queda un cuarto de hora para salir todavía.
-Yo tengo todo el tiempo del mundo, la verdad.
-Vale.
-Sí.
-¿Sí, te espero fuera...?
-Ahí.
-Venga.
Claro.
-¡Sí, sí, sí, sí, sí!
¡Sí!
-¿Estás bien?
-Sí.
No, es que cucarachas.
Hay una plaga en correos y no puedo... -¡Ay!
Es que una me ha picado.
¡Que susto me da, por Dios!
Es que las tengo pánico, a las... ¡Uy, por Dios!
♪♪ -¿Te gusta?
-Sí.
-Mira, no podemos entrar ahí.
Buenas noches.
-Buenas noches.
-Pues ¿qué vas a tomar?
Yo, es que a lo mejor tomo un... Me voy a tomar un vermú.
-Yo algo que no sea muy fuerte, por favor.
-¿No?
Pues, ¿un San Francisco?
-El preferido de Rita.
Perdón, no tenía que haber dicho eso.
-Bueno, no pasa nada.
Si realmente es el preferido de Rita.
Tú sabes que esto es muy raro.
-¿El qué?
-Que tú sabes mucho de mí... ...y yo de ti, no, no sé nada.
-Bueno, es que tampoco hay mucho que saber.
-Ya, pero a lo mejor... Gracias.
No sé, tu color favorito, la música que más te gusta.
La comida que más te gusta, la mía, la panceta.
[risa] Chin-chin.
-Chin-chin.
-¿Algún secreto que puedas contar?
♪♪ -Vale.
Hace... Hace nueve años... ...tuve una hija.
♪♪ Una niña preciosa.
Pero, bueno, las cosas se complicaron y la perdí.
♪♪ -Yo no sabía, yo no sabía que estabas casada.
-No.
No, no lo estoy.
Ni lo he estado nunca.
Lo que pasa es que, bueno, a veces la vida la toma con una.
Digamos que no he tenido mucha suerte.
-Bueno, a lo mejor no has tenido suerte hasta ahora.
Estate tranquila.
De verdad, yo no he venido aquí para incomodarte, Diana.
De verdad, yo creo que... ...que Rita nos ha unido por algún motivo.
Bueno, no sé.
-Me tengo que ir.
-¿Pero por qué?
¿No te ha gustado el bar?
-Sí, está todo bien.
Pedro... Gracias por todo, adiós.
-Oye, Diana.
Diana.
Que se te ha caído la cartera y todo.
[quejido] Uy, perdón.
-Niño.
-Quédese con el cambio.
-Hijo, ¿dónde estabas?
Llevo toda la tarde intentando dar contigo.
-Pues es que al final no vamos a poder celebrar la pedida en las galerías.
Así que estaba convenciendo a Elena para que la hagamos aquí.
-¿En casa?
-Lo he hecho por ti.
He pensado que no querrías volver a vivir la pedida en casa de sus padres.
-Gracias, hijo, por preocuparte por mí.
Pero no te cases con Elena.
-Mamá, ¿de verdad?
-Hijo, esa boda es un error.
Por favor, estás a tiempo de no cometerlo.
-Pero ¿cómo me puedes decir esto?
Mamá, yo soy feliz con ella.
-Mírame a mí.
Yo le quería, y míranos ahora.
Imagínate si hubiéramos empezado con una espantada y un regreso como vosotros.
-Esto no tiene nada que ver con eso.
Confía en mí.
Yo también quiero hacer mis propias apuestas en la vida.
Acéptalo.
Y acéptala a ella porque ella ha cambiado y está arrepentida.
-Está bien.
Celebraremos la pedida aquí.
Ven.
-Gracias.
¿Para qué me buscabas?
-Ven, vamos a sentarnos.
Ven.
Voy a invertir todo el dinero que he ganado con Petrogal en franquiciar Velvet.
-¿Qué?
-Ana está de acuerdo que sea yo quien gestione la primera franquicia de Velvet en Sevilla.
-¿Ana?
-Mhm.
-Pero ¿cómo no me habías contado nada antes?
-No, no quería que intervinieses.
Y menos que te comprometieras con Ana por ayudarme.
-No, pero es que esto a mí me compromete, mamá.
Si de hecho me habría encantado hacerlo.
-Y lo vas a poder hacer, me vas a poder ayudar.
Mientras tu padre y yo estemos casados, todos mis negocios le seguirán perteneciendo a él.
Así que he pensado donarte a ti todo el dinero de Petrogal y que seas tú quien firme la franquicia de Velvet que yo gestionaré.
-No, no me parece que vaya a ser una buena idea, mamá.
-Hijo, necesito que me ayudes.
Llevo muchos años viviendo de los negocios de tu padre, y quiero recuperar el tiempo perdido.
Dime que me vas a ayudar.
-Pues claro que sí.
Cuenta conmigo.
[risas] -Yo tengo vértigo.
-Amigo... -No quiero ir a ninguna parte, por favor.
Esto es un secuestro.
¡Señora, por favor, socorro!
¡Llame a seguridad!
-¡Oye, oye, oye!
¿De verdad, eh?
Mira, he venido aquí.
Te he bañado, te he vestido.
-Sí, y ha sido humillante.
-O te calmas o no vuelvo a venir a verte, Raúl.
Mira, escúchame.
Los médicos han considerado oportuna tu salida.
Sabes perfectamente que antes de la intervención hay que encontrar un motivo por el que luchar.
¿Qué te ríes?
-Menuda gilipollez.
-Hala, ya está.
Venga, por aquí.
-Cuidado que vas muy rápido.
Que vas muy rápido, me vas a tirar.
Al final me vas a tirar.
Cuidado con la rotonda, cuidado que me... -Pues ya estamos.
-¿Quieres poner cuidado, por favor?
-Estoy teniendo todo el cuidado del mundo, Raúl.
El problema es... -Dilo.
Dilo.
Que soy un tullido, un maldito lisiado.
-Oye, yo no he dicho eso, ¿eh?
-Hombre, si no, no me traerías por aquí por la puerta de servicio como si fuera mercancía.
Claro que entiendo perfectamente que te avergüences de mí.
-Mira, si te he traído por la puerta de servicio, es porque la entrada principal tiene una puerta giratoria.
-¿Lo ves?
Mira, ahí lo tienes.
Encima nada está preparado para nosotros, los inválidos, los inútiles.
¿Querías recordármelo?
Muy bien.
Lo estás haciendo muy bien.
Si esta era tu fórmula para inspirarme en la lucha, vamos, eres el mejor.
-¡Oye, basta ya, Raúl!
¡Basta ya!
-Oye, encima se pone a llover.
-Oye, no estoy de broma, ¿eh, Raúl?
Mírame.
Mírame.
Que me mires a los ojos, te he dicho.
-Que te doy una bofetada, que tengo los brazos bien.
Te advierto.
♪♪ -¿Tú sabes que lo que te ha pasado no es irreversible?
Y en caso de que lo fuese... ♪♪ ...ya es hora de mostrar a la gente que Raúl de la Riva no es grande solo cuando la vida le sonríe.
-Déjame en paz.
-No pienso hacerlo.
Y a mí me parece que te has olvidado... ...lo grande que eres.
-Que era.
-Que eres.
♪♪ Y ahora, vamos para adentro.
-Cuidado con la planta.
-Sí, ¿esto está bien?
No sé si un poquito largo, ¿eh?
-Clara, solo estoy diciendo que me habría encantado enterarme por ti de lo de la franquicia de mi madre.
Y no porque sea mi madre, es que te recuerdo que soy el director financiero.
-Bueno, también me habría encantado saber que ibas a hacer aquí la pedida de mano.
-Oye, perdona, pero no es lo mismo.
Eso es algo personal.
-¿Y esto no es personal?
Si tu madre me dice que no te diga nada, enfádate con ella, no conmigo.
-Clara.
Yo pensé que entre tú y yo no existían los secretos.
-Señor Godo, doña Clara, hay un coche llegando espectacular.
-Son ellos.
Vamos, todos a vuestros puestos.
-Vamos a recibirles.
♪♪ -¿Mateo?
-Vaya recibimiento.
-Se te da bien a ti esto de las sorpresas, ¿eh?
-¿Qué haces tú aquí?
-Los papeles que iban dentro los he tirado.
Parece mentira que me tengas que mandar esto por correo.
-Es que llevo intentando localizarte semanas.
-He estado fuera de Londres.
-¿Donde?
¿En Nepal, que no había teléfono?
-No sabía que tuviera que llamarte todos los días.
-No, hombre.
No.
Todos los días, no, pero uno digo yo que... -¿Te has quitado la alianza?
-Ahí viene.
-No es el momento.
-¿Quién viene?
♪♪ Omar Admadí.
♪♪ -¡Es Farah Diba!
-Majestad.
-Majestad, bienvenida.
♪♪ -Majestad, embajador, sean muy bienvenidos a Velvet.
A continuación, les mostraremos una selección de los mejores vestidos de Velvet diseñados por Ana Rivera, Raúl de la Riva y un servidor.
-Disfruten del desfile.
♪♪ -Debo transmitirles que nuestra reina, Farah Diba, quiere encargarles el vestido que lucirá en su coronación como emperatriz.
-Sera un placer, [inaudible].
-Muchas gracias.
-Muchas gracias.
♪♪ ♪♪ -¿De verdad te gusta más tu espumoso que ese champán?
-No.
Los dos son excelentes, Omar.
Aunque hay que reconocer que la tierra blanca de Reims le aporta al champán una chispa muy especial.
-Te recuerdo que el diplomático soy yo.
En la vida real, todos tenemos preferencias.
-Hablando de preferencias, y en lo que nos concierne.
¿Cuáles son las preferencias de la futura emperatriz?
-Velvet.
[risas] -Ya lo sabía.
-Será la tapadera perfecta.
-Entonces podemos firmar el acuerdo.
♪♪ -En realidad, me gustaría añadir una pequeña cosa.
Si no te importa.
-¿De qué se trata?
-Quiero a la chica.
Clara.
Clara Montesinos.
♪♪ ♪♪
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